Liendreras, tecnología no tan moderna

La liendrera, o peine para eliminar piojos, dista de ser un invento moderno, lo que lleva a pensar que la tecnología que más efectividad tiene en la actualidad, lleva con nosotros no cientos, sino miles de años, y la humanidad ha agudizado su ingenio para deshacerse de tan molesta compañía.

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Se cree que las primeras liendreras surgieron a la par del peine normal, alrededor del 9.500 ál 12.500 A.C.. Los peines más antiguos eran confeccionados en hueso y marfil, o madera.

Las primeras piezas arqueológicas fueron halladas entre la gran variedad de objetos depositados en las tumbas pertenecientes a la primera dinastía egipcia (3.150 A.C.).

Joann Fletcher, egiptóloga británica y especialista en análisis capilar, dice que en los estudios arqueológicos “el cabello es invalorable para determinar las condiciones de la vida cotidiana, así como para informar sobre la dieta alimentaria y las enfermedades”. “…”Por las liendres encontradas en sus antiguos peines, es evidente que sus cabellos estaban plagados de insectos del cuero cabelludo, y por esa razón hombres y mujeres acostumbraban rapar totalmente sus cabezas. Pero a su vez usaban pelucas con elaborados estilos de peinado y extensiones de pelo”..

En el año 450 a. C. Herodoto, comentaba que los sacerdotes egipcios se afeitaban todo el cuerpo cada dos días para evitar la presencia de piojos y demás parásitos mientras cumplían sus obligaciones religiosas. No obstante, el deseo de deshacerse de estos insectos, iba mucho más allá de lo meramente religioso o estético, ya que los piojos aparte de la consabida molestia.

Así que además de afeitarse el pelo del cuerpo, los antiguos egipcios inventaron una variedad de pociones para prevenir “eso que se mueve por la cabeza”]. Una de esas fórmulas recomienda: “fruto de ricino, sebo de buey y aceite de ben: mézclese en forma de pasta y aplíquese cada día”.

Sin la menor duda, el pelo era muy importante para ellos, unos llevaban extensiones, otros afeitaban sus cabezas y utilizaban pelucas… en un clima tan tórrido la cabeza afeitada o el pelo muy corto hubieran sido las soluciones más prácticas, aunque también hubiera sido necesario algún tipo de cobertura para resguardarse del sol. Así que la peluca fue la solución más sencilla que un pañuelo o turbante, ya que su estructura reticular permitía la transpiración. Lógicamente, las pelucas evolucionaron, indicando riqueza, condición social o filiaciones religiosas de su portador.

Otra de las ventajas de la peluca en referencia a los parásitos, era que las pelucas se quitaban regularmente, y así los piojos se mantenían lejos de su fuente de alimentación.

Al igual que hoy, los bichitos no eran muy respetuosos con las clases sociales, ya que prefieren un hábitat limpio y aseado a una cabeza sucia, puesto que la suciedad su alimentación, así que ni faraones ni princesas se veían libres de esta molesta plaga.

Así pues, lejos de pensar que sufrir pediculosis es un síntoma de falta de higiene o clase social, se puede decir ” Como los Faraones y las Reinas”.

 

Fuentes consultadas
http://egiptologia.com/tocados-peinados-y-pelucas/8/
http://egiptomaniacos.top-forum.net/t132-el-cabello-en-el-antiguo-egipto


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