Los piojos no tienen por qué avergonzar a los niños o niñas

A pesar de toda la información existente, para muchas familias sigue siendo un tabú y ocultan el hecho con las consecuencias que ello conlleva. Por un lado, no quieren que se señale  en el colegio como: ‘el piojoso’ y, por otro, todavía hay una creencia asociada a la falta de higiene con la que no quieren verse involucrados.

Enseñar a la infancia a no avergonzarse por tener piojos

Hoy en día está demostrado que no está relacionado con la limpieza, ni con la situación social  de la infancia afectada. Pero, ¿cómo enseñar a los hijos a no sentirse avergonzados si tienen piojos?

– Es importante quitarle hierro desde casa y nunca recurrir a frases como ‘no se lo cuentes a nadie’. Conviene actuar con naturalidad y hablar de ello sin trabas.

– Acudir al colegio e informar sin vergüenza ninguna de lo que ocurre. Si la infancia nos ve actuar de esta forma responsable, lo tomará con normalidad.

– Explicar a los y las escolares qué son los piojos, cómo se reproducen y por qué la infestación se da más durante la infancia, le ayudará a comprender.

Ayudarle a desdramatizar el problema y explicarle que nadie está exento de ser infectado, por lo tanto si hay alguien que le señala o se ríe de él, quizás sea él el portador de estos bichitos mañana, nadie está libre. De hecho, si tu hijo los tiene, es porque otra persona se los ha contagiado.

– Explícale que los piojos no acarrean enfermedades ni implican ningún riesgo para la salud.

Recurrir a formas divertidas, según recomienda la psicóloga infantil Rocío Ramos-Paúl, como ‘montar una peluquería en casa haciendo peinados distintos mientras se realizan las revisiones o aprovechar la oportunidad para un cambio de look’

En definitiva, hablar con naturalidad de los piojos, dar información real a la infancia y que no le lleve a confusiones y ofrecerle los argumentos necesarias para que no sienta verguenza es la mejor fórmula para que no se convierta en un problema.